labrando un futuro

Aún hoy día, las agricultoras todavía sufren una serie de desigualdades (las cuales varían según el contexto nacional/regional en el que se enmarquen) en su calidad de mujeres que trabajan la tierra, en particular en términos de acceso y de control de los recursos naturales y productivos.

Para paliar tales desigualdades, debe entrar en acción un motor de progreso básico: las mujeres deben tener acceso y control directo sobre los dos recursos básicos de la agricultura: la tierra y el agua, así como los derechos educativos, económicos y legislativos necesarios para abrir el camino a una mayor productividad y un desarrollo agrícola -y de género- sostenible.


Cleopane, agricultora en formación